



















Las tapas de Ojito de Agua están construidas de manera artesanal con mezcla de arcillas locales y arcilla roja.
Los engobes que usamos para pintarlas son creados en el taller.
Cada tapa está pintada, esgrafiada y trabajada a mano, por eso son piezas tan únicas y especiales que hacen que tu filtro sea una obra de arte.
Tapa Guardián del Norte
El asa de esta tapa representa un animal indefinido, una figura que no se deja nombrar del todo. Puede evocar un conejo, un pequeño guardián o un ser mítico. Esa ambigüedad no es un vacío: es una puerta simbólica. En muchas culturas antiguas, los animales que no se identifican con precisión pertenecen al mundo de los espíritus protectores y los relatos orales.
La forma del asa sugiere un cuerpo en movimiento contenido, atento, como si estuviera cuidando el centro. No es un animal agresivo ni dominante, sino uno que observa, que permanece. En este sentido, funciona como guardián del agua, acompañando el proceso silencioso de la filtración.
La paleta suave, fría y terrosa, junto con la simplicidad de las líneas, remite a estéticas de pueblos del norte: culturas árticas, esquimales o ancestrales ligadas a climas extremos, donde cada objeto debía ser esencial, funcional y cargado de sentido. En esos territorios, el agua es sagrada no por abundante, sino por preciosa.
El borde esgrafiado con motivos geométricos repetidos recuerda tejidos, marcas de refugio, huellas humanas que ordenan el entorno sin dominarlo. Son signos de pertenencia y de cuidado colectivo.
Esta tapa simboliza:
la protección silenciosa
el vínculo con los animales como aliados
la sabiduría de los pueblos que honran lo esencial
el cuidado del agua como bien sagrado
Una pieza que invita a bajar el ritmo, a habitar el silencio y a confiar en los guardianes invisibles que acompañan los procesos vitales. El agua que se filtra bajo esta tapa no solo se purifica: es cuidada.