











Las tapas de Ojito de Agua están construidas de manera artesanal con mezcla de arcillas locales y arcilla roja.
Los engobes que usamos para pintarlas son creados en el taller.
Cada tapa está pintada, esgrafiada y trabajada a mano, por eso son piezas tan únicas y especiales que hacen que tu filtro sea una obra de arte.
Tapa geometría estelar
Esta tapa está atravesada por una geometría estelar, una figura que surge del cruce entre el círculo y el triángulo, símbolos universales de unidad y manifestación. La estrella se inscribe dentro del círculo como recordatorio de que toda expansión necesita un centro que la sostenga.
Las líneas rectas que se entrecruzan generan un orden interno, una arquitectura invisible que organiza la energía del conjunto. En muchas culturas ancestrales, las figuras estrelladas no representaban el cielo lejano, sino la correspondencia entre lo humano y lo cósmico, entre la tierra y el cielo.
El centro elevado de la tapa —sutil, texturado, casi como un pequeño domo— funciona como núcleo vital. Es el punto donde todo converge y desde donde todo se irradia. Allí el agua se aquieta, se reúne, antes de iniciar su filtrado. El centro no es decorativo: es origen y equilibrio.
La paleta de tierras claras, rosados y ocres refuerza la idea de armonía y calidez. No hay estridencia ni contraste violento; todo dialoga en una misma frecuencia, como un mandala que acompaña sin imponerse.
Esta tapa simboliza:
el equilibrio entre fuerzas opuestas
la unión de lo visible y lo invisible
la claridad interior
el orden natural que sostiene la vida
Una pieza que invita a volver al centro, a beber agua con presencia, a recordar que incluso en lo cotidiano existe una geometría sagrada que nos ordena. El agua que se filtra bajo esta tapa no solo se limpia: se armoniza.