











Las tapas de Ojito de Agua están construidas de manera artesanal con mezcla de arcillas locales y arcilla roja.
Los engobes que usamos para pintarlas son creados en el taller.
Cada tapa está pintada, esgrafiada y trabajada a mano, por eso son piezas tan únicas y especiales que hacen que tu filtro sea una obra de arte.
Tapa Lechuza
Esta tapa está dominada por la presencia de una lechuza —o búho— en el asa central, ave asociada desde tiempos antiguos a la sabidurÃa, la observación silenciosa y la visión en la oscuridad. La lechuza no busca la luz directa: ve donde otros no pueden ver. Su conocimiento es profundo, atento y paciente.
El color verde de la tapa refuerza una energÃa de equilibrio y regeneración. Es el color de lo vivo, de lo que se renueva, de la calma que permite comprender. Verde como el bosque, como la noche que respira.
En el centro de la tapa, una franja esgrafiada dibuja arcos continuos que se entrecruzan, generando un patrón fluido y rÃtmico. Estas lÃneas recuerdan ondas, hojas, plumas o caminos que se cruzan. No hay inicio ni fin claro: el dibujo habla de movimiento constante y conexión.
El cruce de arcos sugiere también la superposición de miradas, la capacidad de ver una situación desde distintos planos. Como la lechuza, este diseño invita a detenerse, observar y comprender antes de actuar.
Esta tapa simboliza:
la sabidurÃa silenciosa
la visión profunda
la paciencia y la claridad
el cuidado atento del agua
Una pieza que acompaña momentos de reflexión y escucha interior. El agua que se filtra bajo esta tapa no solo se purifica: aprende a ver en la quietud.