











Las tapas de Ojito de Agua están construidas de manera artesanal con mezcla de arcillas locales y arcilla roja.
Los engobes que usamos para pintarlas son creados en el taller.
Cada tapa está pintada, esgrafiada y trabajada a mano, por eso son piezas tan únicas y especiales que hacen que tu filtro sea una obra de arte.
Tapa Esporas
Esta tapa está marcada por un lenguaje orgánico y primitivo. Los puntitos esgrafiados que forman cÃrculos concéntricos en el borde y en el interior de la franja central evocan semillas, esporas, gotas, huellas mÃnimas que se repiten y se expanden. No hay lÃneas duras: todo nace de la repetición paciente.
Los tonos tierra rojizos remiten al suelo vivo, a la arcilla húmeda, al calor que transforma. Son colores de fertilidad, de procesos invisibles que ocurren bajo la superficie antes de hacerse visibles.
El asa elevada, con forma de hongo amorfo, aparece como una presencia surgida de la tierra misma. Su superficie está cubierta de pequeños hundimientos circulares, como poros, respiraciones o células. No es una figura ornamental: parece crecer desde la tapa, recordando los ritmos silenciosos del mundo subterráneo.
En muchas cosmovisiones naturales, los hongos simbolizan la interconexión, lo que enlaza, lo que transforma lo viejo en alimento para lo nuevo. Esta tapa habla de redes invisibles, de colaboración y de regeneración constante.
Esta tapa simboliza:
la fertilidad y la regeneración
los ciclos ocultos de la vida
la expansión paciente
la memoria del suelo
Una pieza que invita a confiar en los procesos lentos y profundos. El agua que se filtra bajo esta tapa no solo se limpia: se vuelve parte del ciclo vivo de la tierra.