



















Las tapas de Ojito de Agua están construidas de manera artesanal con mezcla de arcillas locales y arcilla roja.
Los engobes que usamos para pintarlas son creados en el taller.
Cada tapa está pintada, esgrafiada y trabajada a mano, por eso son piezas tan únicas y especiales que hacen que tu filtro sea una obra de arte.
Esta tapa se inspira en los diseños geométricos solares presentes en muchas culturas antiguas, desde el altiplano andino hasta el Mediterráneo.
El patrón en forma de estrella y la alternancia de colores evocan el movimiento del sol y los ciclos del tiempo: día y noche, siembra y cosecha, vida y reposo.
El centro elevado, con forma de asa, representa el punto de origen, el fuego interior o semilla desde donde todo irradia.
Su geometría ordena el espacio, como los mandalas y los tejidos rituales que buscaban reflejar el equilibrio del cosmos.
Una tapa que honra la energía vital del sol, fuente de toda vida, y el agua que la refleja y la distribuye.